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Proveedores de aditivos para hormigón: superplastificantes, acelerantes, retardantes, impermeabilizantes e incorporadores de aire. Pide siempre la ficha técnica y la dosificación recomendada.Ver todo el ecosistema →
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La NCh 2182 del INN clasifica los aditivos para hormigón y mortero y fija sus requisitos. Define ocho tipos con letra: A plastificante, B retardador, C acelerador, D plastificante-retardador, E plastificante-acelerador, F superplastificante, G superplastificante-retardador y H incorporador de aire. La NCh 170:2016 exige que todo aditivo que entre a la mezcla cumpla con esa norma, así que conviene pedir siempre la ficha técnica y el certificado antes de aceptar el producto en faena.
Ambos reducen el agua de amasado manteniendo la docilidad, pero el superplastificante (tipos F y G de la NCh 2182) debe lograr una reducción de agua de 12% o más, muy por sobre lo que exige un plastificante corriente tipo A. En terreno eso se traduce en que el superplastificante permite un hormigón mucho más fluido sin subir la razón agua/cemento. Los tipos D, E y G combinan ese efecto con retardo o aceleración del fraguado.
No hay una dosis única: la NCh 170:2016 establece que se adopten las dosis que permitan cumplir los requisitos del hormigón, según las recomendaciones del fabricante o los resultados de hormigones de prueba. Por eso la dosis se define en el diseño de mezcla y no se improvisa en la faena. La misma norma fija una tolerancia de medición de ±3% para los aditivos, igual que para áridos y adiciones, y más holgada que el ±1% del cemento y del agua.
Sí, la NCh 170:2016 permite ajustar la docilidad con agua o con aditivo, pero cuando se hace con aditivo el diseñador de la dosificación debe indicar el tipo, la dosis y el modo de empleo del producto; no es una decisión del que recibe el camión. Si el ajuste es con agua, se hace una sola vez, justo antes de iniciar la descarga, en un plazo máximo de 15 minutos y girando el tambor las revoluciones necesarias para homogeneizar. En hormigón premezclado se debe cumplir además lo indicado en la NCh 1934.
El riesgo viene de los cloruros. La NCh 170:2016 advierte que si se usan aditivos con base de cloruro de calcio, el contenido de ion cloruro del hormigón no debe superar los límites de la norma: 1,20 kg Cl⁻/m³ en hormigón reforzado y solo 0,25 kg Cl⁻/m³ en hormigón pretensado, contando el aporte de todos los componentes, no solo del aditivo. Para elementos pretensados o ambientes salinos conviene exigir aditivos libres de cloruros.
Se usa un incorporador de aire, el tipo H de la NCh 2182, porque la NCh 170:2016 exige un contenido de aire total mínimo según el grado de exposición y el tamaño máximo nominal del árido: por ejemplo 6,0% con árido de 10 mm en exposición F1, y 7,5% con 10 mm en F2 y F3, bajando a 5,5% con árido de 40 mm. Esas exposiciones piden además un grado mínimo G30 (G35 en F3). La tolerancia del contenido de aire es de ±1,5% y en hormigones sobre G35 el aire de tabla se puede reducir en un punto porcentual.
La NCh 2182 solo cubre los ocho tipos clasificados; para cualquier aditivo fuera de esa lista, la NCh 170:2016 obliga a seguir las recomendaciones del fabricante y verificar su efecto mediante mezclas de prueba. Es la misma exigencia que la norma pone a las adiciones, que deben evaluarse en hormigones de prueba controlando estado fresco y endurecido. En impermeabilidad conviene además especificar el desempeño medible, como la profundidad de penetración de agua según NCh 2262, y no confiar solo en el producto.