Técnica correcta de vibrado del hormigón
Maestro de Obra

Técnica correcta de vibrado del hormigón

Mal vibrado, el mejor hormigón se comporta peor que uno modesto bien compactado — y no se ve hasta descimbrar.

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Equipo Premezclado

Publicado el 2026-08-21

El vibrado no es «asentar» el hormigón: es sacarle el aire atrapado para que ocupe todo el moldaje y envuelva la armadura. Un hormigón G30 mal vibrado se comporta peor que un G25 bien vibrado, y el defecto no se ve hasta que se desmolda y aparecen las nidos de piedra.

En resumen: el vibrador entra vertical y sale despacio; se vibra por puntos, no arrastrando; unos segundos por punto bastan; y no se usa nunca para mover el hormigón de un lado a otro del moldaje.

Qué pasa por dentro

Al colocarse, el hormigón atrapa aire entre los áridos. El vibrador licúa momentáneamente la mezcla: las partículas se reacomodan, el aire sube y el material fluye hasta los rincones del moldaje y alrededor de las barras. Si ese aire se queda, deja huecos — y donde hay hueco no hay resistencia ni protección para el acero.

La técnica, en cuatro reglas

  • Vertical y a plomo. El vibrador se introduce recto, no en diagonal. Debe entrar por su propio peso y penetrar unos centímetros en la capa anterior si aún está fresca — así las dos capas se unen y no queda una junta interna.
  • Por puntos, en malla. Se vibra en posiciones separadas de forma regular, no arrastrando el vibrador por dentro de la masa. Arrastrarlo separa los áridos del mortero.
  • Poco tiempo en cada punto. Bastan unos segundos: lo justo hasta que la superficie se ve brillante y dejan de subir burbujas grandes. Pasarse es tan malo como quedarse corto — el exceso segrega la mezcla y deja la piedra abajo y la lechada arriba.
  • Salir despacio. Si se retira de golpe queda un canal de aire. Se saca lentamente para que el hormigón cierre detrás.

Los tres errores que se ven en toda faena

  • Usar el vibrador como pala. Empujar hormigón de un extremo a otro del moldaje con el vibrador separa los materiales. El hormigón se reparte con pala o canoa; el vibrador sólo compacta.
  • Golpear la armadura. Vibrar apoyado en las barras las desplaza y puede romper la adherencia con el hormigón que ya empezó a fraguar en otra zona.
  • Tocar el moldaje. Vibrar contra la cara del molde deja marcas y, en moldaje de madera, puede abrirlo.

Dónde hay que poner más cuidado

Hay zonas donde un vibrado flojo se paga caro: los nudos entre pilar y viga, donde se junta mucha armadura y el hormigón cuesta que entre; las esquinas de moldaje; y el fondo de las piezas altas, como pilares y muros, donde el hormigón cae desde arriba y atrapa aire.

En elementos delgados y muy armados, además del vibrador de inmersión conviene golpear suavemente el moldaje por fuera con un martillo de goma.

Cómo se sabe si quedó bien

Al desmoldar, una pieza bien vibrada tiene cara lisa, color uniforme y sin huecos donde se vea la piedra. Los nidos de piedra —esas zonas porosas donde el árido quedó a la vista sin mortero alrededor— son la señal inequívoca de vibrado insuficiente o de segregación.

Y no se tapan con mortero y ya está: si el nido es profundo y deja armadura expuesta, hay que evaluarlo, porque ahí no hay ni resistencia ni recubrimiento. Eso se consulta con el calculista, no se resuelve con una llana.

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