Qué hacer si la probeta no alcanza la resistencia
Control de calidad

Qué hacer si la probeta no alcanza la resistencia

Una probeta baja no es un rechazo. La NCh170:2016 remite el criterio de aceptación a la norma de diseño. Los seis pasos, en orden.

P

Equipo Premezclado

Publicado el 2026-08-18

Laboratorios de ensayo · cotización sin compromiso

¿Necesitas ensayo de rotura de probetas?

Cuéntanos de tu obra y enviamos tu solicitud a proveedores verificados de tu zona para que te coticen. Como el ensayo admite envío de muestra, también te conectamos con laboratorios de otras regiones.

Cotizar mi ensayo

Una probeta bajo el grado especificado no es, por sí sola, un rechazo: la NCh170:2016 no fija el criterio numérico de aceptación de la resistencia a compresión, sino que en su Tabla 13 remite expresamente a la «norma de diseño correspondiente» —en Chile, la NCh430— y además exige que el resultado sea el promedio de al menos dos probetas gemelas, no el valor de una sola. El primer paso, entonces, no es llamar a la hormigonera: es determinar si lo que tiene en la mano es un resultado válido y contra qué criterio se está evaluando.

En resumen: antes de rechazar, verifique tres cosas en este orden: (1) que el valor sea el promedio de al menos dos probetas gemelas de la misma muestra a la misma edad, como exige el punto 16.4 de la NCh170:2016; (2) qué criterio de aceptación aplica la norma de diseño del proyecto, porque la NCh170 no lo define; y (3) si la probeta fue moldeada y conservada según NCh1017. Recién después se evalúa la estructura, y esa decisión es del proyectista estructural.

Paso 1: ¿tiene un resultado o tiene una probeta?

El punto 16.4 de la NCh170:2016 es taxativo: los resultados individuales de resistencia a compresión corresponden al promedio de la resistencia a 28 días —o a la edad especificada en el proyecto— de al menos dos probetas gemelas confeccionadas a partir de la misma muestra, conservadas según NCh1017 y ensayadas a la misma edad.

Consecuencias inmediatas:

  • Si le entregaron un valor de una sola probeta, no hay resultado. Pida el informe completo con las probetas individuales y el promedio.
  • Si una gemela dio muy por debajo de la otra, revise el ensayo antes que el hormigón. Una diferencia grande entre gemelas apunta a moldeo, conservación, traslado o refrentado, no a la mezcla.
  • Si el ensayo fue a 7 días, todavía no hay nada que decidir. Un valor a 7 días es información de proceso.

Paso 2: ¿contra qué criterio se juzga?

Aquí está el punto que más confusión genera en faena. La Tabla 13 de la NCh170:2016 lista el ensayo de resistencia a compresión con norma de ensayo NCh1037 y, en la columna de criterios de aceptación, dice «según norma de diseño correspondiente». La NCh170 se ocupa de cómo se especifica, fabrica, transporta, coloca, compacta, cura y controla el hormigón; el criterio de conformidad de la resistencia lo pone el diseño estructural.

Ese criterio, en Chile, se busca en la NCh430, «Hormigón armado - Requisitos de diseño y cálculo». Y hay un segundo elemento que viene de la propia especificación del proyecto: la fracción defectuosa, que la NCh170:2016 define como la fracción del total del lote de resultados esperados con resistencias menores que un valor especificado, expresada en porcentaje, y que es uno de los cuatro parámetros obligatorios de la designación del hormigón (punto 5.2).

La fracción defectuosa es exactamente el reconocimiento normativo de que se espera que algunos resultados caigan bajo el grado. Un hormigón bien dosificado apunta a una resistencia media requerida por sobre la especificada, precisamente porque hay dispersión. El Anexo A de la norma lo formaliza: la resistencia media requerida para dosificación se obtiene sumando a la resistencia especificada un término que depende de un parámetro estadístico ligado a la fracción defectuosa aceptada por el proyecto y de la desviación esperada de las resistencias.

Por eso la pregunta correcta nunca es «¿esta probeta llegó al grado?», sino «¿el conjunto de resultados cumple el criterio de aceptación que fija el proyecto?». Pida por escrito al proyectista estructural o a la ITO cuál es ese criterio y cuál es la fracción defectuosa especificada. Si no está en las especificaciones técnicas, ese es un problema anterior al hormigón.

Paso 3: descartar que el problema sea la probeta

Antes de acusar a la mezcla, revise la cadena del ensayo. Cada eslabón tiene norma propia:

  • Extracción de la muestra: NCh171. La muestra debe salir de una amasada, según el procedimiento de esa norma.
  • Confección y conservación de probetas: NCh1017. Aquí se pierden muchas resistencias: probetas mal compactadas, expuestas al sol, sin curado, trasladadas antes de tiempo o golpeadas en el camino al laboratorio.
  • Ensayo de compresión: NCh1037.

Preguntas concretas al laboratorio: ¿dónde estuvieron las probetas las primeras 24 horas y a qué temperatura? ¿cuándo se trasladaron? ¿cómo se refrentaron? ¿cuál fue la forma de falla? Un informe serio responde todo eso. Y revise la acreditación vigente del laboratorio: en Chile la otorga el INN bajo NCh-ISO/IEC 17025, y para el sector vivienda existe además la inscripción en el registro de laboratorios de control técnico de calidad de la construcción del MINVU. Puede comparar alternativas en el directorio de laboratorios.

Paso 4: reconstruir qué pasó con ese hormigón

Con la trazabilidad de la cláusula 18 —designación, procedencia, número único de amasada, hora y fecha de confección y colocación, ubicación— se puede reconstruir el despacho. Busque:

  • Adiciones de agua fuera de norma. El punto 9.6.1.1 permite ajustar la docilidad con agua una sola vez, previo al inicio de la descarga y en un plazo máximo de 15 minutos. Agua agregada después es agua que no debía estar.
  • Plazos excedidos. Máximo 2 horas desde la carga hasta el fin de descarga en camión mixer; máximo 30 minutos entre la salida del equipo agitador y la colocación.
  • Curado del elemento. La norma exige curar al menos 7 días, y permite discontinuar el curado cuando la resistencia real del hormigón alcanza al menos el 70 % de la especificada, o cuando la resistencia potencial medida en probetas de laboratorio alcanza al menos el 85 %. Un elemento sin curar da menos resistencia real aunque la probeta de laboratorio salga bien.
  • El asentamiento registrado de esa misma amasada y su tolerancia.

Paso 5: medir el hormigón que quedó en la estructura

Si el resultado bajo se confirma, la pregunta cambia: ya no es qué se despachó, sino qué resistencia tiene el elemento construido. La NCh170:2016 remite, en su Tabla 14 de ensayos complementarios, a NCh1171/1 y NCh1171/2 para testigos de hormigón endurecido. Extraer testigos es invasivo, requiere autorización del proyectista estructural para definir dónde se puede perforar sin comprometer la estructura, y se evalúa con criterios propios de esas normas —distintos de los que se aplican a probetas moldeadas—.

La norma también reconoce, para estimar la resistencia real en el contexto del curado, métodos como la madurez, probetas curadas en condiciones de obra u otros. Son herramientas de estimación: úselas para orientar la decisión, no para reemplazar la evaluación formal.

Paso 6: la decisión es del proyectista estructural

Ni la hormigonera, ni el laboratorio, ni el jefe de obra deciden si un elemento se acepta, se refuerza o se demuele. Esa decisión corresponde a quien diseñó la estructura, porque depende de las solicitaciones reales del elemento, de sus factores de seguridad y del rol que cumple en el conjunto. Un G30 que dio 27 MPa puede ser irrelevante en un elemento poco solicitado y crítico en otro.

El abanico de salidas, ordenado de menos a más costoso, suele ser: aceptar con respaldo del cálculo; recalcular el elemento con la resistencia real medida; limitar cargas o usos; reforzar; y, en último término, demoler y rehacer. Todas ellas deben quedar por escrito y firmadas.

Qué no hacer

  • Rechazar un elemento con una sola probeta baja.
  • Convertir grados H a G para «ver si igual cumple». El Anexo A de la NCh170:2016 señala que, al compatibilizarse la clasificación con NCh430 y ACI 318, ya no se requiere una tabla de conversión entre ambas resistencias. No hay equivalencia oficial y no corresponde inventarla.
  • Ensayar probetas de reserva a 56 o 90 días y presentar ese valor como cumplimiento del grado, salvo que la edad especificada del proyecto sea esa.
  • Usar el esclerómetro como prueba de aceptación. Es un método indirecto de tamizaje.
  • Demoler antes de la evaluación estructural.

Para prevenir la mayoría de estos casos, revise el plan de muestreo y el control del cono en la recepción.

Preguntas frecuentes

¿Una probeta bajo el grado significa que el hormigón se rechaza?

No necesariamente. Primero, el resultado válido es el promedio de al menos dos probetas gemelas de la misma muestra a la misma edad (punto 16.4 de la NCh170:2016). Segundo, la Tabla 13 de esa norma no fija criterio numérico de aceptación para compresión: remite a la norma de diseño correspondiente, en Chile la NCh430. Y tercero, la propia designación incluye una fracción defectuosa, que reconoce que se espera dispersión en los resultados.

¿Qué es la fracción defectuosa?

La NCh170:2016 la define como la fracción del total del lote de resultados esperados con resistencias menores que un valor especificado, expresada en porcentaje. Es un parámetro estadístico que fija el proyecto y que forma parte obligatoria de la designación del hormigón. Es la razón por la que la dosificación apunta a una resistencia media superior a la especificada.

¿Puedo pedir testigos del elemento?

Sí, y la NCh170:2016 los reconoce en su Tabla 14 de ensayos complementarios, remitiendo a NCh1171/1 y NCh1171/2. Pero es un ensayo invasivo: requiere que el proyectista estructural defina dónde se puede perforar sin comprometer la estructura, y se evalúa con los criterios propios de esas normas, distintos de los aplicables a probetas moldeadas.

¿Puede el problema estar en la probeta y no en el hormigón?

Con frecuencia, sí. Revise la cadena completa: extracción según NCh171, confección y conservación según NCh1017, ensayo según NCh1037. Probetas mal compactadas, sin curado adecuado, expuestas al sol, trasladadas antes de tiempo o mal refrentadas dan resistencias bajas que no tienen relación con la mezcla despachada. Una diferencia grande entre probetas gemelas es la primera señal.

¿Quién decide si el elemento se acepta, se refuerza o se demuele?

El proyectista estructural. La decisión depende de las solicitaciones reales del elemento y de su rol en el conjunto, no solo del número del informe. Ni la hormigonera, ni el laboratorio, ni el jefe de obra tienen esa atribución. La decisión debe quedar por escrito y firmada.

¿Sirve el esclerómetro para aceptar el hormigón?

No como criterio de aceptación. Es un método indirecto, útil para tamizar zonas y orientar dónde extraer testigos, pero no reemplaza la evaluación formal de la resistencia. La NCh170:2016 reconoce métodos como la madurez, probetas curadas en condiciones de obra o testigos para estimar la resistencia real en el contexto de decidir el término del curado.

¿Necesitas una cotización real?

No pierdas tiempo calculando solo. Nuestra red tiene a las mejores plantas listas para atenderte.

Cotizar ahora mismo

Espacio de marca

Tu marca puede figurar aquí

Laboratorios, bombeo, aditivos y cemento: aparece ante quienes leen estas guías y cotizan hormigón. Ver planes →

El ecosistema del hormigón

Toda obra necesita más que hormigón. Explora los aliados verificados del rubro: